martes, 1 de febrero de 2011

Hablar con un adolescente: misión imposible??


Por Daniela Di Segni lunes 31 de enero de 2011 07:33 AM PST Ver todas las entradas de este blog

De las diferentes situaciones que se viven como madre, la adolescencia de los hijos no suele ser de las más fáciles. Superada la etapa en que los hijos se pueden llevar a todas partes dentro de un moisés o de un cochecito la vida definitivamente se complica a medida que avanza el tiempo.

Casi todas las madres hemos tenido experiencias parecidas cuando, en un momento determinado, aparece (o mejor estalla...) con sus cambios de ánimo, sus granitos y su cambio de voz, la adolescencia de los hijos. Etapa que, vista años después en perspectiva, puede considerarse un castigo por los pecados acumulados en vidas anteriores.

Sin darte cuenta vas alargando pantalones y, de pronto, un día te encuentras con que el querubín que en la escuela hacía portalápices con una lata pintada para el Día de la Madre parece un pichón de mamut y calza el número 44. El bebé que pedía "cuéntame un cuentito" de un día para otro te lleva una cabeza y te mira de arriba hacia abajo.

En realidad sabías que llegaba, incluso la esperabas, pero algunas cosas son ligeramente diferentes de lo que leíste en las revistas; de ser la mamá más linda del mundo pasaste a ser alguien que es mejor que no se acerque demasiado a la escuela y que siempre parece estar diciendo lo que no debe frente a sus amigos.

En un intento por manejar la situación consultas y lees infinitos textos sobre la rebelión, la búsqueda de límites, la importancia del diálogo. Sobre todo te esmeras por saber qué piensa, con quién se junta, qué le gusta. No es fácil, en particular con los varones, porque los libros que te dicen que es importante hablar con ellos en esta etapa se olvidaron de decirte cómo se dialoga en esta situación:

Madre: "¿Qué tal, cómo te fue anoche en la fiesta?" Hijo: "Biá".
M: "¿Divertido?" H: "Sa."
M: "¿Mucha gente?" H: "Hm."

Decididamente dispuesta al éxito y a entender mejor todo, no te rindes y sigues leyendo tratados sobre comunicación, pedagogía y educación repletos de buenas ideas. Gesell describe a todos los chicos conocidos, Pestalozzi dice cómo educarlos, los demás agregan detalles. Tú te preguntas: "¿Alguno de ellos habrá tenido un hijo baterista que decidió practicar con su conjunto los domingos a las cuatro de la tarde?" Porque ese es el horario en el que habitualmente quisieras usar el segundo tomo de Pestalozzi pero para partírselo por la cabeza para evitar que los vecinos, que hasta entonces te apreciaban, dejen de saludarte porque no pueden dormir la siesta.

A veces parece producirse un milagro. El adolescente aparece y dice: "Ah, no te conté". Corres, tropiezas con una silla, dejas caer lo que tenías entre manos para sentarte a su lado a imaginar. "Ahora me va a decir que le gusta una chica, que tiene un problema, que no sabe qué carrera elegir..." Y le preguntas: "Dime, ¿qué?" "Que se me descosió el cierre del jean y lo necesito para mañana a la mañana", contesta.

Es difícil dialogar con alguien que no parece tener la menor necesidad de hablar. Contigo claro; porque cuando está con los amigos parece una reunión de consorcio en la que todos hablan al mismo tiempo. A lo mejor tiene razón, ¿para qué hablar tanto si se dice tan poco? Solo resulta un poco aterrador recordar que hoy día la adolescencia parece llegar a los cuarenta años.

Algunas claves para hablar con tu hijo adolescente

(Pilar Guamba y Carlos Goñi autores de "No se lo digas a mis padres",en http://www.psicopedagogia.com/)

*Hazle sentir que lo escuchas y que no es un diálogo de sordos.
*Busca el ambiente propicio y el lugar adecuado para conversar.
*No lo rechaces, por falta de tiempo o por ocupada, cuando venga a contar algo.
*Gana su confianza sin retarlo ni mostrar asombro por lo que te cuente.
*Intenta ponerte en su lugar para entender dónde está parado.
*Transmítele optimismo, salidas y soluciones.
*Razona y ayúdalo a razonar.
*Aprovecha cada ocasión para transmitirle normas de conducta sin sermonear.
*Sé positiva, dile "Estoy orgullosa de ti" en vez de "Eres el mismo inútil de siempre".

¿Logras dialogar con tu hijo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario