viernes, 2 de septiembre de 2011

A un paso de dejar los pañales

Y TAMBIÉN PARA LOS PAPAS.
Por Paula Halperín jueves 1 de septiembre de 2011 08:41 AM UTC
Es la delgada línea entre dejar de ser bebé y volverse un niño. Decirle adiós a los pañales es uno de los primeros momentos más importantes en el desarrollo de los chicos, tanto para ellos como para los padres.

¿Cómo ayudarlos? Cada niño tiene su tiempo y debe ser respetado. Los padres solemos ponernos ansiosos cuando vemos que tardan un poco más que otros pequeños. Pero hay que tener en cuenta que más temprano o más tarde lo hará, ninguno aprende a leer con los pañales puestos.

El primer paso es ser pacientes. Los adultos tenemos que estar preparados, ya que deberemos tolerar con calma los accidentes que puedan ocurrir, aún cuando pensemos que ya habíamos terminado con el proceso. La ansiedad en estos casos es mala consejera.

La edad promedio: aunque los primeros signos de que está preparado pueden comenzar entre los veinte meses y los 3 años, al tratarse de un proceso natural no tiene sentido apurar al pequeño. Es decir, si internamente aún no tiene incorporado su esquema corporal no puede tener el control de los músculos internos que necesita para retener los esfínteres.

Como dijimos, primero hay que observar cuando el chico está preparado porque nos da determinadas señales: el pañal permanece seco durante más de dos horas, pide sentarse en la bacinilla aunque no haga nada, señala o expresa de algún modo que tiene los pañales sucios, ya sabe hablar, se muestra interesado por el baño, etcétera.

¿En verano o en invierno? Se trata más que nada de una comodidad para los papás, debido a que los niños ensucian menos ropa cuando hace calor. Lo ideal es no depender de la estación del año para no dejar pasar la oportunidad cuando vemos que dan señales claras de estar preparados.

Ideas para estimularlo: hablarle mucho y enseñarle a nombrar las diferentes partes del cuerpo. Las ilustraciones resultan de gran ayuda.

Comprarle un balde y una palita para que juegue con la arena y el agua. Al trasvasar, filtrar, ensuciarse y limpiarse, está recreando de manera inconciente lo que sucede en el interior de su cuerpo. Jugar con otros líquidos o con masa es otra opción para el mismo fin.

Si siente temor al retrete, a veces tienen miedo de caer, podemos comprarle una bacinilla pequeña o un adaptador. Mejor aún si lo llevamos para que elija la que más lo entusiasme.

Regalarle ropa interior que lo atraiga (por ejemplo, con algún dibujito o del color que le gusta) y prometerle que cuando deje los pañales podrá usarla como los niños grandes.

Evitar comenzar con los estímulos en momentos difíciles como una mudanza, el nacimiento de un hermanito o una muerte cercana.

Dejarlo un rato sin pañales y con la bacinilla cerca para que comience a relacionarlo.

Sentarlos por un corto lapso de tiempo en el inodoro y preguntarles qué es lo que quieren hacer, aunque no hagan nada. Tampoco es aconsejable hacer demasiado énfasis en el tema, porque se sentirá presionado y puede reaccionar mal.

Enseñarle la diferencia de estar cómodo y limpio de incómodo y sucio.

Felicitarlo cuando logre hacer sus necesidades en el baño y jamás retarlo si se le ha escapado.

Nunca apurarlos o presionarlos, puede traer peores consecuencias a futuro.

Nadie dijo que sea una tarea fácil, pero si estamos atentos a estimularlo en el momento adecuado el cambio será más rápido de lo que esperamos.

Fuente: http://espanol.blogs.mujer.yahoo.com/minuto-para-mama/paula-halperin-article/post/paula_halperin/288/A-un-paso-de-dejar-los-pa%C3%B1ales.html

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