jueves, 26 de julio de 2012

Maternidades, paternidades: la lucha por la conciliación laboral y familiar

Escrito por: Coral Herrera Gómez
Doctora en Humanidades y Comunicación Audiovisual 

Miércoles 25 de julio de 2012

La publicidad, la literatura y el cine idealizan la paternidad y la maternidad como la quintaesencia de la felicidad, pero nuestra organización social, política y económica no nos permite disfrutar de esta “maravillosa” experiencia. Los tiempos actuales no son los mejores para tener bebés porque pasamos casi todo el tiempo del día trabajando. Se habla de los derechos de la infancia, pero nadie tiene en cuenta que los niños y niñas no pueden ejercer su derecho a disfrutar de sus padres y madres porque estos tienen que emplear casi todo su tiempo y energía en ganar dinero. 

Nuestra cultura solo utiliza la infancia para vendernos seguros de vida. Las necesidades productivas se consideran más importantes que las reproductivas,  y los gobiernos no se preocupan en absoluto por incentivar la conciliación entre la vida personal y la laboral. Se mitifica la maternidad, pero no se nos habla de cómo afrontar la tremenda responsabilidad que conlleva sacar adelante a niños indefensos que necesitan afecto y tiempo para ellos. Se nos dice que una verdadera mujer es aquella que es madre, pero la realidad es que las que desean serlo lo tienen bien complicado para poder conciliar vida laboral y familiar.


Las empresas penalizan a las mujeres que deciden embarazarse; a menudo son despedidas o relegadas a puestos menores, y si tienen ciertos derechos, como horas de lactancia o la jornada reducida, se les dificulta al máximo su disfrute. En los pocos países donde los hombres pueden ejercer  su derecho a la paternidad,  también son penalizados de alguna u otra forma. Son pocos los que se atreven a disfrutar de sus derechos como padres, porque vivimos en una sociedad que sigue pensando que criar y educar niños es cosa de mujeres.
Los hombres han sido alejados, tradicionalmente, de la crianza de los niños; no se les ha permitido cambiar pañales, ni bañar a los bebés, ni ocuparse de ellos hasta que son grandes y comienzan a jugar con la pelota. Tampoco se les ha permitido  cuidarlos cuando están enfermos, porque deben darle prioridad a los asuntos laborales. Su rol de principal proveedor de recursos les obliga a invertir su tiempo y energía en trabajar para otros, de modo que su papel de padres queda siempre en segundo o tercer lugar. Además se les ha otorgado el papel de policía y juez; ellos han representado siempre la autoridad, y nosotras la ternura y el cariño.

Hoy, son cada vez más los hombres que quieren criar a sus hijos e hijas; muchos reivindican su derecho a participar plenamente en el embarazo, el parto y el proceso de bienvenida a las recién llegadas criaturas. Quieren pasar las primeras semanas de los bebés en casa, asistiendo a sus compañeras, atendiendo el hogar, resolviendo problemas y disfrutando de los buenos momentos.  Son cada vez más los padres que se despiertan por la noche para cuidar de sus bebés, los que acuden a reuniones en el colegio, los que se implican en su crianza y educación. Los papás modernos llegan a la oficina soñolientos tras una noche de cuidados, se van antes del trabajo para asistir a reuniones del colegio, y disfrutan ayudándoles en las tareas escolares.

Aunque en algunos países las políticas de igualdad trabajan para lograr que hombres y mujeres puedan tener relaciones equitativas y equilibradas, aunque en los congresos se habla de la importancia de la corresponsabilidad y el trabajo compartido, la gran mayoría de la población sigue sufriendo la falta de tiempo para vivir y para compartir con sus seres queridos. Los niños y las niñas son las víctimas colaterales de un sistema que los separa de sus padres; algunos no pueden verlos a diario porque llegan cuando ellos ya están durmiendo, y otros apenas los ven un par de horas, al final de la jornada, en el tiempo de la cena y el baño. Hay niños que pasan toda la tarde viendo televisión o inmersos en los videojuegos, y otros son sometidos a la tiranía de la actividad: aprenden idiomas, reciben clases particulares, aprenden artes marciales, informática, practican deportes o baile. Los niños que presentan déficits de cariño y de tiempo con sus padres y madres son medicados para que se “tranquilicen” y cesen sus conductas anómalas (esas que se llevan a cabo para llamar la atención de los progenitores y conseguir así alguna ración extra de cariño).

Si, es difícil ser papá y mamá en los tiempos que corren. Las mujeres que trabajan fuera del hogar, en su mayoría, tienen una doble carga laboral: casi todas las que van a la oficina, a la fábrica, al huerto, tienen otras cuantas horas de trabajo en casa. Además de limpiar, barrer, cocinar, regar, atender a los animales domésticos, etc  amamantan bebés, los pasean y acompañan en sus juegos al aire libre, los ayudan con las tareas escolares.  El tiempo de las madres es el más caro de todos los tiempos: son muchas las horas invertidas en ganar dinero y llevar un hogar, y muy pocas las dedicadas a disfrutar de la familia o de una misma.

Esta situación se agrava paulatinamente porque cada vez existen más hogares con jefas de hogar y críos a su cargo. Son muchas mujeres las que posponen la maternidad hasta la treintena o renuncian a ella porque se nos ha educado para dar prioridad a nuestras carreras profesionales antes que a nuestras redes de afecto, y porque la soledad y el individualismo urbano hacen que ser madre soltera sea un reto duro y difícil. Y es que es terrible, para nosotras, tener un bebé para entregárselo en pocas semanas a otras personas: cuidadoras, profesoras, abuelas y abuelos.

Mientras la sociedad pide horarios más humanos y derecho a cuidar a sus ancianos/as y a criar y educar a la infancia, las empresas siguen penalizando a la gente joven que desea tener hijos. Pese a que está demostrado que por mucho tiempo que uno pase en el lugar de trabajo no aumenta la productividad, sino que más bien disminuye, los empresarios siguen incentivando las horas extras en el trabajo, y se sigue mirando mal a los que se van primero de la oficina. Las leyes no son propicias para criar hijos, los sueldos no permiten que uno de ellos trabaje y el otro se dedique a los niños, la mayoría de los jefes no permiten que sus empleados se organicen de otro modo y trabajen desde casa.

Mamá y papá se sienten culpables, pero no pueden hacer nada excepto colmar a sus hijos de juguetes para calmar su sed de amor. Los abuelos de los países desarrollados dicen estar disfrutando mucho más a los nietos y nietas que a sus propios vástagos; ellos tampoco tuvieron mucho tiempo para disfrutar de la infancia de sus hijos porque también también trabajaban un sinfín de horas. Sin embargo, pese a que se saben necesarios, muchos se sienten desbordados porque ya pasó su tiempo de criar niños.
 
Así que creo que el ensalzamiento de la maternidad como una experiencia feliz y plena en revistas, documentales, series de televisión, novelas, etc  debería de estar acompañado de políticas que permitan a las mujeres y a los hombres criar a su prole. En los países nórdicos, por ejemplo, es más fácil ser mamá o papá. Las guarderías y ludotecas son baratas o gratuitas, las leyes permiten  disfrutar de varios meses de baja para cuidar a los bebés recién nacidos, dan facilidades para atender a los niños y niñas cuando enferman o cuando tienen cita en el médico, y otorgan subvenciones por cada hijo/a. Las empresas  permiten adaptar las vacaciones de adultos a las de sus hijos, flexibilidad de horarios, la posibilidad de trabajar desde casa, de pedir años de excedencia o vacaciones sin sueldo, entre otras. Ello permite que la gente se anime a tener hijos y que ambos puedan compartir las obligaciones y los disfrutes de un modo más igualitario y equilibrado.

Las mujeres llevamos muchos años reclamando la conciliación laboral y familiar; ahora son los varones los que están comenzando a reivindicar sus derechos como padres. Hasta hace unas décadas, el pater era una figura distante y poco comunicativa; muchos niños se han criado temiendo la ira paterna, y deseando poder acercarse a abrazarlos sin miedo a molestar. Son muchos los colectivos de hombres que están luchando por tener espacio y tiempo para sus hijos e hijas, y creo que las mujeres debemos apoyar sus reivindicaciones porque son las mismas que las nuestras, y porque si el sistema económico y político estuviese organizado en torno a las personas y no a los intereses de unos pocos, todos tendríamos (abuelos/as, hijos/as y nietos/as) mucha mayor calidad de vida.

Nuestra cultura debería dar más valor a la paternidad, y debería incluir también a las parejas de mamás y las parejas de papás que desean tener hijos. Para ello debemos permitir que el concepto de “familia” se expanda más allá del régimen heterosexual; son muchos millones de personas las que reivindican el derecho a criar niños y niñas sea cual sea su orientación sexual.  Además, la mentalidad de legisladores y empresarios debería estar más abierta a la vida: la gente tiene derecho a disfrutar de su tiempo de vida, que es corto, tenga o no tenga hijos.

También deberíamos poder crear espacios comunes de crianza y educación , para que los niños y las niñas puedan socializar con otros niños y con otros padres, y para que papás y mamás puedan turnarse en el cuidado de los menores, de modo que puedan organizar mejor su tiempo. Dando más espacio a las necesidades de la infancia, podremos construir un mundo más amable en el que los niños no tengan que rellenar el tiempo frente al televisor, y en el que ser mamá o papá no implique renunciar al desarrollo de la carrera profesional .

Necesitamos cambiar el modelo productivo y reproductivo, y para ello, la ciudadanía tiene que organizarse, las empresas han de asumir la responsabilidad social que tienen, y los Estados deben garantizar nuestros derechos. Derecho a tener padres y madres, derecho a tener hijos e hijas, derecho a cuidarnos unos a otros, derecho a conciliar el tiempo de trabajo y el tiempo de vida.  Necesitamos construir un mundo en el que la gente pueda disfrutar de su paternidad o maternidad con libertad y sin trabas, en el que los abuelos puedan jugar con sus nietos cuando quieran (sin sentirse obligados por las necesidades de los hijos), en el que los niños y las niñas se críen rodeados de afecto y se sientan cuidados. Necesitamos, pues, un mundo en el que exista  igualdad de derechos y obligaciones de madres y padres, y espacios y tiempos de crianza que hagan de la maternidad y la paternidad una experiencia “realmente” maravillosa.

Fuente: http://www.lr21.com.uy/comunidad/1050157-maternidades-paternidades-la-lucha-por-la-conciliacion-laboral-y-familiar

miércoles, 4 de julio de 2012

Adultitis

3  radioclips sugerentes sobre una enfermedad muy extendida entre padres, madres y educadores/as...

ADULTITIS (1)
Radialistas.net



ADULTITIS (2)
Radialistas.net




ADULTITIS (3)
Radialistas.net

martes, 3 de julio de 2012

La paternidad, como la maternidad, no es natural, se la aprende.

Los hombres hemos sido socializados, hemos aprendido y hasta se nos ha impuesto el machismo como un modelo de ejercicio masculino, donde por lo general, no se nos posibilita desarrollar habilidades para el cuidado y el acercamiento afectivo. Por esa razón la forma de desarrollar esas formas de cuidado y afecto que significa la paternidad, se las debe promover a través de procesos de educación y nuevos aprendizajes, la solución no es solo exigir con medidas punitivas solo el cumplimiento, en el caso de estar separado de su pareja, de pago de pensiones. Además de los permisos por paternidad, que solo alcanzan un tiempo de 15 días, que no realizan con un acompañamiento para que realmente asuma esa presencia con su hijo/a.

¿Acaso no es un estereotipo que los hombres, solo entienden solo por medios de presión y miedo?


lunes, 18 de junio de 2012

RECUERDA PAPÁ

Recuerda papá que si no juegas ahora conmigo, cuando lo quieras hacer ya habré crecido.

RECUERDA PAPÁ
Radialistas.net
Mi papá me manda a la escuela, quiere que yo aprenda.

MI PAPÁ ME QUIERE
Radialistas.net
 

CLAVES PARA PADRES Y MADRES


Estás 10 claves son para que entres en el valioso y necesario juego de la educación efectiva de nuestros hijos e hijas, para hacer hombres y mujeres de provecho.

Para aprender a tejer la vida junto a nuestros hijos e hijas desde un clima den afectos y alegría y que superen los miedos.

A continuación, la lista realizada entre una muestra de niños y niñas de 7 a 10 años donde se destacan las 10 cosas que más les gustan o valoran de sus madres y padres.

CLAVES PARA PADRES Y MADRES (1)
Radialistas.net

MÁS CLAVES PARA PADRES Y MADRES (2)
Radialistas.net

¿TIENES MÁS CLAVES? ¡COMPÁRTELAS! 
Una producción de RADIALISTAS APASIONADAS Y APASIONADOS / www.radialistas.net
 

martes, 15 de mayo de 2012

El embarazo en adolescentes, un drama que va en aumento en América Latina

Redacción Internacional, 10 may (EFE).- La alta incidencia de embarazos en adolescentes en Latinoamérica, solo superada por África, no solo persiste sino que va en aumento, lo que supone un freno para el desarrollo de la región. 

Entre 25 y 108 de cada 1.000 jóvenes de 15 a 19 años son madres en los países de América Latina y el Caribe, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que ponen de relieve la alarmante situación de la maternidad adolescente.
La mayor proporción de embarazos adolescentes de la región se registra en varios países de Centroamérica como Nicaragua, Honduras y Guatemala, así como en Venezuela, República Dominicana y Ecuador.

Mientras los índices de maternidad tienden a disminuir en todos los grupos de edad de los países de la región, continúan en aumento en el grupo de adolescentes de entre 15 y 19 años.

Las adolescentes prácticamente han duplicado su aporte a la fecundidad total, pasando a representar un 14,3 % en 2000-2005, según la CEPAL.
Este incremento se da en países con distinto nivel de desarrollo económico, nivel educativo e incidencia de la pobreza, lo que revela la complejidad del fenómeno.
El embarazo adolescente también pone de relieve la violencia sexual contra las mujeres.

Una de las regiones más afectadas por este problema es Centroamérica, donde Nicaragua encabeza la lista, ya que el 27 por ciento de las nicaragüenses que tienen entre 15 y 19 años son madres.
De la población de mujeres embarazadas en Honduras, el 30 por ciento son menores de 18 años, según registros de la Secretaría de Salud.
Según un reciente estudio de la Fiscalía de la Niñez hondureña, el 50 por ciento de los embarazos en menores tienen su origen en violaciones. En muchos casos, los violadores de las menores de edad son sus familiares.

En El Salvador la mayoría de embarazos en adolescentes también están relacionados con la violencia sexual, dijo recientemente el coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en este país centroamericano, Roberto Valent.
En 2010, del total de mujeres salvadoreñas víctimas de violencia sexual, un 84 por ciento fueron niñas y adolescentes menores de 20 años y un 16 por ciento menores de 10 años, según datos de la ONU.

En El Salvador también se ha observado una relación entre el suicidio y el embarazo adolescente, ya que entre todas las mujeres que mueren entre 10 y 19 años de edad la principal causa de muerte, según los datos del Ministerio de Salud, es el suicidio.

Los casos de embarazos de adolescentes se han incrementado de forma alarmante en Guatemala en los últimos años.
Según la Encuesta Nacional Materno Infantil 2008-2009, existen en el país 114 madres de 10 a 20 años, por cada mil habitantes.
En Costa Rica el embarazo precoz sigue siendo un problema, mientras que en Panamá la cantidad de menores embarazadas ha disminuido en los dos últimos años.

Venezuela está a la cabeza de embarazos juveniles en Suramérica.
El Gobierno venezolano lanzó en diciembre pasado campañas publicitarias e inició talleres de educación sexual en las escuelas, mientras que el presidente Hugo Chávez calificó de "alarmantes" las cifras de embarazos precoces y reveló que de los 591.303 partos de 2010, 130.888 fueron de menores de 19 años y 7.778 de madres menores de 15 años.
Tras Venezuela, una de las tasas más altas de América Latina se registra en Ecuador, donde más del 17 % de las jóvenes de entre 15 y 19 años son madres.
El Gobierno ecuatoriano se ha planteado como meta reducir para 2013 en un 25 % los embarazos entre adolescentes para lo que invertirá 29 millones de dólares este año y 28 millones en 2013 en una campaña que tiene como eslogan "Habla Serio. Sexualidad sin misterios".
En República Dominicana, donde el 20 % de los embarazos que se registran corresponden a menores de edad, el gobierno también ha puesto en marcha recientemente el Plan Nacional de Prevención del Embarazo en la Adolescencia, cuya ejecución está prevista hasta 2016.
Otro aspecto a destacar es el de alta mortalidad materna entre las adolescentes. Los embarazos en adolescentes representan la tercera causa de muerte en la nación caribeña.

En Colombia, donde cada día 19 niñas menores de 15 años alumbran un niño y 90 de cada mil adolescentes resultan embarazadas cada año, lo que más preocupa también es la alta mortalidad de mujeres gestantes pese a que el 97 % de los partos son atendidos en hospitales.

El 15,6 por ciento de los nacidos vivos en Argentina son de madres adolescentes, pero la cifra aumenta en las provincias más pobres del país, como la norteña Chaco, donde asciende al 25,7 por ciento, según datos oficiales. En el otro extremo se encuentra la ciudad de Buenos Aires, donde el 6,8 por ciento de los niños son de madres menores de 20 años.

En Uruguay, el porcentaje de embarazos adolescentes es similar al del resto de Sudamérica. Entre 2000-2005 fue de 64 cada 1.000 mujeres.
Las mujeres paraguayas comienzan su etapa reproductiva a edad temprana: el 10,2% de las adolescentes entre 15 y 19 años y el 45,5 por ciento de las jóvenes de 20 a 24 años han tenido al menos un embarazo. Paraguay registra una tasa alta de fecundidad adolescente, con 63 nacimientos por cada 1.000 mujeres, según datos de 2008.

En Bolivia también preocupa el aumento de embarazos en adolescentes de entre 12 a 18 años, que subió de 18 % en 2008 a 25 % en 2011, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Mientras en Perú, un 13,5 % de adolescentes entre 15 y 19 años están embarazadas o ya son madres (unas 4.279), según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) de 2011, una cifra que se ha mantenido casi sin variación durante los últimos 10 años.
Una de las tasas de fecundidad general más bajas de América Latina y el Caribe la tiene Cuba, aunque ese indicador general se supera en grupos específicos como las mujeres de entre 15 y 24 años de edad.

Copyright (c) Agencia EFE, S.A. 2011, todos los derechos reservados
FUENTE: http://noticias.latam.msn.com/xl/latinoamerica/el-embarazo-en-adolescentes-un-drama-que-va-en-aumento-en-am%C3%A9rica-latina-41




lunes, 14 de mayo de 2012

LUCÍA, UNA PENSIÓN PARA MIS HIJOS

En cuanto logré la separación, los chicos y yo nos fuimos a otro lugar. La pesadilla siguió en forma de pleitos por las pensiones alimenticias. 
 

LUCÍA, UNA PENSIÓN PARA MIS HIJOS
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viernes, 4 de mayo de 2012

CUSTODIA COMPARTIDA IMPUESTA: LA INVISIBILIZACIÓN DE LAS HIJAS E HIJOS.

La custodia compartida impuesta por vía judicial, sin acuerdo de los progenitores, ignora de forma deliberada los problemas a los que se enfrentan las y los hijos cuando sus padres se separan de forma conflictiva. Y esto no es una interpretación: es un hecho contrastado.
¿Qué factores han provocado que el principio del interés superior del niño y niña se haya visto relegado en los divorcios contenciosos?

En primer lugar, habría que hablar del afán igualitario que lleva a imponer una situación de falsa igualdad aun partiendo de una situación de desigualdad previa manifiesta y demostrada, sin que haya habido un reparto equitativo en el cumplimiento de las obligaciones concernientes a la educación y el cuidado de los hijos e hijas con anterioridad a la separación. Lo que es más grave: en algunos juzgados, la omisión de pruebas que demuestran la falta de corresponsabilidad previa, como por ejemplo los incumplimientos reiterados de los regímenes de visitas o los impagos voluntarios de pensiones de alimentos, se ha convertido en un hábito. Los antecedentes no importan: sólo importa la igualdad de derechos de los progenitores desde el momento de la separación. Las consecuencias, las conocemos: hijos e hijas mal atendidos, hijas e hijos en manos de terceros, hijas e hijos solos.......

Como consecuencia directa del anterior factor, obtenemos el siguiente: la priorización de los intereses de los adultos por encima del interés superior del hijo e hija. Especial relevancia están teniendo los intereses económicos que giran en torno a este tema; cuántas custodias compartidas se están solicitando para evitar el pago de pensiones de alimentos o para forzar el reparto del que fuera el domicilio familiar. Tristemente, este afán económico se enmascara con el deseo repentino de cuidar a los hijos/as aun cuando, en muchos casos, no existe tal deseo ni ha existido nunca. 

Tampoco podemos olvidar el colapso de los juzgados, en gran parte debido a la avalancha de solicitudes de modificación de medidas, que lleva a juicios demasiado breves, en los que no se estudian debidamente los casos, en los que se obvian las pruebas y las circunstancias que rodean el caso, con pruebas psicosociales muy superficiales y realizadas por personal sin la preparación suficiente. Por no hablar de la coacción a la que están sometiendo a muchas madres en las sesiones de mediación, en las pruebas psicosociales y en ocasiones hasta en el propio juicio para que pacten una custodia compartida aun sabiendo que va a ser perjudicial para sus hijos e hijas. ¿Quiénes están pagando principalmente la falta de medios, imparcialidad y preparación de los juzgados? Como no podía ser de otra forma, la parte más débil: las hijas e hijos. Las consecuencias están siendo nefastas. 

Otro factor importante a tener en cuenta es la falta de formación de los equipos psicosociales y del personal del propio juzgado. Es fundamental que cuenten con formación en psicología evolutiva, ya que las necesidades físicas, emocionales y relacionales de los hijos e hijas, varían enormemente en función de la etapa de desarrollo en que se encuentren. Pero tristemente, los informes de los equipos psicosociales y las sentencias por las que se impone la custodia compartida, denotan una ignorancia brutal acerca de las necesidades de los menores en sus distintas etapas evolutivas. Cambios diarios, semanales, mensuales: criterios arbitrarios que atentan contra los principios más básicos de psicología infantil y que están causando daños graves en la estabilidad emocional de las hijas e hijos. En muchos casos, se están rompiendo los vínculos de apego de forma tan desgarradora y colocando a los hijos e hijas en una situación de tal inestabilidad, que los daños psicológicos serán irreparables y persistirán en la vida adulta.
Pero en algunos casos, el factor causante es mucho más primario y sobradamente conocido a lo largo de la historia: los reductos de machismo que persisten en algunos juzgados, con personajes tan retrógrados como el juez Serrano, dando apoyo a las asociaciones neomachistas de padres separados. Su discurso falaz y victimista, protegido y fomentado por estos personajes de la judicatura, defensores del patriarcado más rancio, lo conocemos de sobra: todas las madres en proceso de separación buscan única y exclusivamente el máximo beneficio económico; todas las madres recurren a la denuncia falsa de un proceso de maltrato, todas las mujeres son malas, feminazis, aprovechadas, subvencionadas, vividoras, vagas y un largo etcétera....y ellos son las víctimas. Entre tanta misoginia, ¿dónde queda el interés del menor? No sabemos.

Que los hijos e hijas necesitan contar en sus vidas con la presencia de su padre y de su madre, cada uno de ellos/as con una función psicobiológica concreta y diferenciada, está claro. Pero los inconvenientes de la imposición de la custodia compartida también son muy claros: obliga a partir (que no compartir) a un hijo o hija entre dos progenitores que no han sido capaces de entenderse ni antes ni después de la separación. ¿Las consecuencias? Muy claras también: cambios constantes de entorno para los hijos e hijas, con la consiguiente sensación de desubicación e inseguridad, criterios educacionales contradictorios, que provocan ansiedad y agresividad, ruptura repentina de los vínculos de apego provocando graves desequilibrios emocionales, problemas de las hijas e hijos para respetar las rutinas y las normas, incomunicación entre progenitores y entre la hija o hijo y el progenitor con el que no conviven en ese periodo...y un largo etcétera.

Ya es hora de que se empiece a visibilizar a los hijos e hijas y a priorizar sus necesidades y su protección, poniendo encima de la mesa las graves consecuencias negativas que la imposición de esta medida, por mucho que se quieran esconder, tiene para ellos y ellas.

Fdo. Marcos López Garrido
Miembro de la Asociación Custodia en Positivo

viernes, 10 de febrero de 2012

Hijos nuestros

Viernes, 3 de febrero de 2012

Por Luciana Peker

Una encuesta realizada por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género entre varones y mujeres del área metropolitana indica que prácticamente en el 80 por ciento de los hogares son ellas las que se hacen cargo del cuidado de niños y niñas aun cuando haya un varón y una mujer presentes en la casa. Esto no sólo habla de un reparto desigual de las tareas de cuidado, también complica la salida laboral de las mujeres, que cuentan con la escuela como principal aliada para dejar a sus hijos e hijas en lugares seguros. Eso siempre que tengan más de 3 años, debajo de esa franja la falta de guarderías es un obstáculo insalvable.

“Tareas domésticas: lo que hace una mujer y nadie lo nota; pero que si deja de hacerlo, todo el mundo lo advierte enseguida”, se escribió en la sección “Definición” de Clarín Porteño, esa sección de verdades como aforismos regaladas debajo de los chistes de la contratapa en el 2011. Pero no es un chiste. Cuando los niños y niñas están en el hogar, en el 76 por ciento de los casos, son las madres las responsables de su cuidado, indica un estudio de opinión realizado por MBC Mori Consultores –entre varones y mujeres del Area Metropolitana de Buenos Aires– que permite visibilizar el impacto que la desatención pública sobre el cuidado de las personas tiene en las vidas de las personas.

Pero, especialmente, en la vida de las mujeres. Que son las que, mayoritariamente, siguen barriendo, cocinando, bañando, comprando remedios, revisando cuadernos, haciendo la mochila para la colonia y poniendo en listas las infinitas tareas domésticas y de crianza.

“De eso no se habla: el cuidado en la agenda pública” es el nombre de la encuesta encargada por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) sobre la desigualdad de género. En esta publicación, la directora ejecutiva del ELA Natalia Gherardi y las investigadoras del Conicet y socias del ELA Laura Pautassi y Carla Zibecchi sostienen que las estrategias para asegurar el cuidado y atención de hijos e hijas y personas ancianas o enfermas se vinculan con la economía, la pobreza, la intimidad de las personas, las relaciones entre varones y mujeres y las políticas públicas.

¿Por qué las mujeres siguen siendo las que más cuidan a sus hijos aun cuando están los varones en sus casas?

sigue: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-7037-2012-02-06.html

lunes, 23 de enero de 2012

Papás solteros, los que más se angustian

4.4% de los hogares son dirigidos por padres solteros

Daniel Aguilar
22 de enero 2012
11:13

Papás solteros. Los hombres mayores que son papás solteros
les cuesta más trabajo adaptarse a las actividades del hogar
.

Son 378 mil 400 hombres que se hacen cargo de sus hogares y 11.4 millones de mujeres, cifras del censo de Población y Vivienda 2010.

Estos padres viven solos por situaciones de migración laboral, viudez, divorcio, separación o abandono, de acuerdo al Consejo Nacional de Población (CONAPO)

Los padres solteros existen, aún cuando nadie los ve, simplemente es un estudio poco investigado en el país, señala la especialista originaria de la Zona Metropolitana del Valle de México, Paulina Mena Méndez, maestra de estudios de género en el Colegio de México.

En muchos sentidos, los papás solteros no tienen apoyo de ningún tipo por ejemplo, señala la especialista “en el trabajo no les dan permiso para acudir a las juntas escolares, o para salir a eventos que tienen sus hijos”.

En este estudio se tenía a papás de 24 años hasta 70 años, “entonces lo dividimos de acuerdo a su edad, y nos dimos cuenta que en los hombres mayores aún la figura de ser el sostén económico de la familia permanece y sufren a la hora de integrarse a las actividades de la casa y atención a sus hijos”, comentó la especialista en entrevista con EL UNIVERSAL Edomex.

De acuerdo a la investigación de Paulina Mena, destacó que fue difícil abordar este tema principalmente porque a los papás les da pena o no quieren informar sobre la situación que viven actualmente, algunos presentan depresión o se sienten tristes.

Una de las angustias de los papás solteros, indicó la maestra de estudios de género y colaboradora de la revista Papeles de Población de la Universidad Autónoma del Estado de México, es que se tienen que hacer cargo de la parte del trabajo y la parte de la casa, sacar a los hijos adelante, hacerles de comer en la casa, lavar la ropa, bañarlos, esas son cosas a lo que generalmente no están acostumbrados.


Fuente: http://www.eluniversaledomex.mx/toluca/nota26768.html